
Pitogüé
NUESTRA
HISTORIA
Más de seis décadas de identidad, carnaval y pertenencia.
DESDE 1960La historia de Pitogüé no pertenece a una sola época ni a una sola generación. Vive en cada persona que vistió sus colores, tocó un instrumento, construyó un traje, acompañó desde un taller o esperó con emoción su regreso a la avenida.
Los orígenes
1959—1960UNA IDENTIDAD NACIDA EN CURUZÚ CUATIÁ
La historia de Pitogüé comenzó a gestarse en 1959, cuando Coco Flores, junto con un grupo de jóvenes curuzucuateños, impulsó la creación de una nueva comparsa. Aquella iniciativa tomó forma institucional el 6 de febrero de 1960, fecha reconocida como el nacimiento de Comparsa Pitogüé.
Desde el comienzo, su identidad estuvo profundamente ligada a Curuzú Cuatiá. Los colores elegidos fueron el negro y el amarillo, inspirados en el Club Atlético General Belgrano de nuestra ciudad.
El nombre surgió de esa misma unión entre pertenencia, naturaleza y territorio. Pitogüé es el nombre guaraní del benteveo, un ave característica de nuestra región que lleva en su plumaje los colores amarillo y negro. Su canto inconfundible se convirtió en el símbolo perfecto para representar a la nueva comparsa.
“El negro y el amarillo de Belgrano. El canto del pitogüé como expresión de nuestra tierra.”

Memoria compartida
UNA HISTORIA CONSTRUIDA POR GENERACIONES
Desde aquellos primeros años, Pitogüé fue creciendo junto con la ciudad.
La comparsa se convirtió en un espacio de encuentro para músicos, bailarines, diseñadores, costureras, artesanos, dirigentes, familias y colaboradores. Cada carnaval reunió nuevas personas, nuevas ideas y nuevas formas de representar una historia sobre la avenida.
Pero Pitogüé nunca se construyó solamente durante las noches de desfile.
Detrás de cada presentación hubo meses de trabajo: manos que cosieron, personas que diseñaron, músicos que ensayaron, familias que acompañaron, jóvenes que aprendieron de los mayores y niños que comenzaron a descubrir lo que significaba vestir el amarillo y el negro.
De esa transmisión nació una de las mayores fortalezas de la comparsa: su capacidad para reunir generaciones.
En muchas familias, Pitogüé pasó de padres a hijos y de abuelos a nietos. Algunos fueron bailarines; otros tocaron en la batería, trabajaron en los talleres, empujaron estructuras, confeccionaron trajes o colaboraron silenciosamente para que la comparsa pudiera llegar a la avenida.
Por eso, su historia no pertenece a una sola comisión, a un solo diseñador ni a una única generación.
“Pitogüé es el resultado de todas las personas que alguna vez hicieron algo para verla salir.”

El regreso
1996EL ANSIADO REGRESO
Después de varios años de ausencia, Pitogüé volvió al carnaval en 1996 con el enredo España.
No fue simplemente una nueva presentación. Fue un regreso largamente esperado por quienes habían mantenido vivo el sentimiento de la comparsa, aun cuando sus colores no estaban en la avenida.
Pitogüé volvía a encontrarse con su gente, con su música y con una ciudad que esperaba nuevamente la presencia del amarillo y el negro.
Aquella edición quedó marcada por la inconfundible participación musical de nuestro amado Roberto Romero, cuya obra forma parte inseparable de la identidad sonora de la institución.
La fuerza musical del desfile se completó con la potencia y la cadencia de la Escuela de Samba, dirigida durante aquellos años por nuestro querido Alejo Rodas, y con un cuerpo de baile coreografiado por Marcelo Sandoval.
El carnaval de 1996 representó mucho más que el final de una ausencia. Fue la demostración de que Pitogüé seguía viva en la memoria de su comunidad y conservaba intacta su capacidad de volver a convocar, emocionar y transformar la avenida.
“Después de años de espera, el canto del pitogüé volvió a escucharse.”
Una declaración artística
1998ARGENTINA VIVA
Otro de los grandes momentos de la historia de Pitogüé llegó durante la presidencia de Julio “Pipío” Reggi, para el carnaval de 1998.
La Comisión Directiva de aquel momento tomó una decisión que resultaría fundamental: contratar a los diseñadores Mariano Garrido y Mario Zorrilla para desarrollar la propuesta artística de la comparsa.
El resultado fue Argentina Viva, un enredo que significó un verdadero punto de inflexión. No solamente representó una transformación para Pitogüé, sino que también produjo un impacto profundo en el carnaval de Curuzú Cuatiá.
La concepción del espectáculo, la puesta en escena, el diseño y la manera de representar el enredo abrieron una etapa distinta. Después de Argentina Viva, muchas cosas comenzaron a pensarse y a mirarse de otra manera.
Fue uno de esos carnavales que marcan un antes y un después. Ya nada volvió a ser igual.
Entre sus imágenes inolvidables permanece nuestra reina, Marimar Sotoverde, cuya presencia quedó asociada para siempre con aquella edición.
También resulta imposible olvidar la puesta en escena de nuestra portabandera y nuestro maestro de ceremonias, Hebe Carlasara y Pato Insaurralde, protagonistas de una presentación que permanece en la memoria de quienes vivieron aquel carnaval.
Argentina Viva no fue solamente un enredo. Fue una declaración artística, una renovación y una muestra de todo lo que Pitogüé podía construir cuando la creatividad, la organización y el sentimiento avanzaban en una misma dirección.
“Un carnaval que transformó a Pitogüé y dejó una huella en toda la ciudad.”

Argentina Viva
1998EL ESTANDARTE DE ARGENTINA VIVA
Estandarte de Argentina Viva, Carnaval 1998.

Memoria musical
1998ROBERTO ROMERO
Roberto Romero durante el carnaval de 1998, en Curuzú Cuatiá.

Archivo sonoro
LA GRABACIÓN DE NUESTRA MARCHA
Hay momentos que no se recuerdan únicamente por lo que se vio, sino también por lo que todavía puede escucharse.
Uno de ellos fue la grabación de la Marcha de Comparsa Pitogüé, realizada en el gimnasio del Club Atlético General Belgrano, institución estrechamente vinculada con el origen de nuestros colores y de nuestra identidad.
Aquella grabación reunió a personas fundamentales de nuestra historia musical.
Pinocho Hernández estuvo a cargo de la técnica de grabación. Las voces fueron interpretadas por Kutú Regúnaga y Luisito Ramírez, mientras que los teclados estuvieron en manos de Roberto Romero y de su hijo Federico Romero.
En el cavaquinho participó Orlando “Carozo” Gutiérrez, aportando uno de los sonidos característicos de aquella formación.
La Escuela de Samba tocó completamente en vivo, bajo la dirección de Sergio “Mono” Ojeda, convirtiendo el gimnasio de Belgrano en un verdadero espacio de encuentro, celebración y creación colectiva.
No fue una grabación construida desde la distancia. Fue el sonido real de Pitogüé: sus músicos, sus voces y su Escuela de Samba compartiendo un mismo espacio y dejando registrada una obra destinada a acompañar a distintas generaciones de comparseros.
Desde entonces, la marcha se convirtió en mucho más que una canción. Es una forma de reconocernos, de reencontrarnos y de volver, aunque sea por unos minutos, a cada noche vivida con el amarillo y el negro.
“Hay canciones que se escuchan. Nuestra marcha se lleva en el corazón.”
MARCHA DE
PITOGÜÉ
Música y comunidad
LA PODEROSA: EL CORAZÓN DE PITOGÜÉ
Con el paso del tiempo, la batería construyó una identidad propia hasta convertirse en uno de los mayores orgullos de la comparsa.
La Poderosa Batería no se limitó a acompañar musicalmente el desfile. Fue formando percusionistas, transmitiendo conocimientos, desarrollando un estilo reconocible y sosteniendo el pulso de Pitogüé a lo largo de distintas etapas.
Cada instrumento aporta una voz. Cada ritmista forma parte de una estructura colectiva. Y cada director recibe la responsabilidad de conservar una historia mientras impulsa una nueva evolución musical.
La Poderosa representa disciplina, energía, formación y comunidad. Su sonido anuncia la llegada de Pitogüé, moviliza a los comparseros y establece una conexión inmediata con el público.
A lo largo de los años, numerosos músicos y directores aportaron su talento, su compromiso y su manera de entender la percusión. Gracias a ellos, la Escuela de Samba se transformó en una parte inseparable de la identidad de Pitogüé.
“Cuando suena la Poderosa, Pitogüé no solamente desfila: vuelve a latir.”

Arte colectivo
LA CREACIÓN COMO IDENTIDAD
A lo largo de su historia, Pitogüé desarrolló una manera particular de concebir el carnaval.
Sus enredos, vestuarios, carrozas, personajes, sambas y propuestas escénicas fueron construyendo una identidad artística reconocible. Cada edición representó una oportunidad para contar una historia nueva sin perder el vínculo con sus colores y con su comunidad.
El trabajo creativo trascendió la confección de trajes. Implicó transformar una idea en una narración completa: imaginar personajes, crear mundos, combinar música y movimiento y lograr que cientos de personas representaran una misma propuesta sobre la avenida.
Diseñadores, compositores, directores de batería, intérpretes, bailarines, artesanos y coreógrafos fueron dejando su impronta. Algunos permanecieron durante muchos años; otros participaron en momentos concretos. Todos contribuyeron a formar la memoria artística de Pitogüé.

Mucho más que los premios
LA PERTENENCIA
ES NUESTRA HISTORIA
01Está en el primer traje de un niño.
02En el músico que aprende a tocar su instrumento.
03En la familia que acompaña durante todo el año.
04En quien vuelve después de mucho tiempo.
05En quien trabaja detrás de escena sin buscar reconocimiento.
06En el abrazo al terminar un desfile.
07En la emoción de escuchar nuevamente la marcha.
Una identidad que permanece
AUSENCIAS, DIFICULTADES Y REGRESOS
Como muchas instituciones construidas durante décadas, Pitogüé atravesó distintas etapas.
Hubo períodos de crecimiento, momentos de renovación y también dificultades que afectaron su continuidad.
Sin embargo, incluso cuando la comparsa no pudo expresarse plenamente en la avenida, su identidad permaneció viva en sus integrantes, en las familias, en las canciones, en las fotografías y en la memoria colectiva.
Cada regreso demostró que Pitogüé era mucho más que una estructura institucional. El sentimiento seguía presente, esperando una oportunidad para volver a organizarse.
Porque una comparsa puede dejar de desfilar durante un tiempo, pero no desaparece mientras exista una comunidad dispuesta a recordarla y reconstruirla.
“Pitogüé siempre encontró una manera de volver.”
El futuro
2027UNA NUEVA ETAPA
Hoy, Pitogüé se prepara para iniciar una nueva etapa.
El proyecto hacia el Carnaval 2027 busca recuperar su funcionamiento, fortalecer la asociación civil, reencontrar a sus históricos, incorporar nuevos socios y comparseros y volver a construir una propuesta artística capaz de representar toda su historia.
El regreso no pretende repetir el pasado. Busca reconocerlo, aprender de él y proyectarlo hacia el futuro.
La participación de figuras profundamente vinculadas con la institución —como Horacio Ramírez en el diseño, Fabián Alejandro Carballo en la dirección de la Poderosa Batería y Marcelo Ojeda Maciel en la composición— expresa esa unión entre trayectoria, pertenencia y renovación.
El enredo América Viva: memoria de un continente será el marco artístico de este nuevo camino: una propuesta que habla de identidad, ruptura, resistencia, memoria y futuro.
Pitogüé vuelve con la fuerza de su historia, pero también con la convicción de que todavía hay mucho por construir.
Más de seis décadas después de aquel comienzo, el nombre, los colores y el sentimiento permanecen.
Porque la historia puede atravesar momentos difíciles. Puede interrumpirse, transformarse o esperar.
Pero mientras haya alguien dispuesto a vestir el amarillo y el negro, a tocar un instrumento, a bailar, a trabajar o a cantar su marcha, Pitogüé seguirá viva.
“EL PITOGÜÉ VUELVE A CANTAR. Y SU HISTORIA CONTINÚA.”
Archivo colectivo
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El canto continúa
EL PITOGÜÉ
VUELVE A CANTAR.
Y su historia continúa.

